Cumplir o sobrevivir: la encrucijada silenciosa de la pequeña empresa
En Colombia, para muchas pequeñas empresas, el mayor riesgo no es el mercado: es la regulación.
No porque la norma sea innecesaria. La supervisión protege, ordena y transparenta. El problema surge cuando el diseño regulatorio asume que todas las empresas tienen la misma capacidad financiera y operativa para cumplir.
Una pequeña empresa con márgenes estrechos debe atender reportes tributarios, laborales, sectoriales y contables con el mismo rigor técnico que una gran organización. Pero mientras la grande distribuye ese costo entre equipos especializados y múltiples líneas de negocio, la pequeña lo concentra en una o dos personas, a veces en una sola.
El cumplimiento no es gratuito. Exige talento especializado, sistemas robustos y actualización permanente. Y ese talento cuesta. Cuando la rentabilidad apenas alcanza para sostener la operación, contratar expertos puede significar sacrificar utilidad. No hacerlo implica exponerse a sanciones.
El dilema es brutal:
- si invierte en cumplimiento, compromete su margen.
- si no invierte, compromete su estabilidad jurídica.
Un reporte extemporáneo o una inconsistencia técnica puede detonar multas y procesos que erosionan aún más la frágil rentabilidad. No por mala fe, sino por limitaciones estructurales.
La consecuencia es silenciosa pero real: pequeñas empresas no quiebran por falta de clientes, sino por exceso de carga regulatoria mal dimensionada frente a su escala.
No se trata de eliminar controles. Se trata de proporcionalidad. Exigir lo mismo a quien factura miles de millones que a quien apenas sostiene su flujo de caja no es equidad regulatoria; es desconocer la realidad empresarial.
Si cumplir se convierte en un privilegio financiero, el sistema termina expulsando a los más pequeños y concentrando el mercado en quienes pueden pagar el costo técnico del cumplimiento.
Y cuando eso ocurre, el problema deja de ser empresarial: se vuelve estructural.
Porque un modelo que obliga a elegir entre cumplir o sobrevivir no está fortaleciendo el mercado. Lo está reduciendo.